Las decisiones que más me costó tomar como líder (y que terminaron haciendo crecer la empresa)

Hay decisiones que parecen pequeñas.

Y hay otras que, aunque te quitan el sueño durante semanas, terminan marcando un antes y un después en tu negocio.

Con los años entendí que crecer una florería no solo depende de vender más o aprender nuevas técnicas.

También depende de tomar decisiones incómodas.

Esas que nadie quiere tomar.

Esas que no vienen en un curso de diseño floral.

Y aunque en su momento dudé muchísimo de cada una, hoy puedo decir que fueron algunas de las decisiones que más ayudaron a crecer nuestra empresa.

1. Entender que no todos los clientes son para nosotros.

Recuerdo que al principio pensaba que decir "no" era perder una venta.

Aceptábamos casi cualquier pedido.

Aunque no fuera nuestro estilo,

aunque el presupuesto fuera insuficiente,

aunque implicara modificar toda la operación.

Sentía que rechazar un pedido era cerrar una puerta.

Hoy pienso exactamente lo contrario.

Cada vez que aceptamos un proyecto que no es rentable o que no está alineado con nuestro negocio, también estamos diciendo "no" a otras oportunidades que sí podrían hacerlo crecer.

Aprender a elegir a nuestros clientes también fue una forma de cuidar la empresa.

2. Aceptar que subir precios era necesario.

Creo que esta ha sido una de las decisiones que más miedo nos ha dado como emprendedores.

Siempre aparece la misma pregunta:

"¿Y si dejan de comprarme?"

Pero con el tiempo entendí que mantener precios bajos por miedo tampoco era una estrategia.

Porque un negocio que no genera utilidad no puede invertir.

No puede contratar.

No puede crecer.

Y tampoco puede ofrecer un mejor servicio.

Subir precios dejó de sentirse como un riesgo cuando entendí que también era una forma de proteger la salud de la empresa.

3. Tener conversaciones difíciles.

Nadie te prepara para esto.

No nos enseñan cómo dar retroalimentación.

Cómo hablar de un error.

Cómo poner límites.

Cómo despedir a alguien cuando ya no está funcionando.

Durante mucho tiempo evitaba esas conversaciones esperando que el problema se resolviera solo.

Spoiler: casi nunca sucede.

Hoy entiendo que las conversaciones incómodas también son una forma de cuidar al equipo.

Porque la claridad siempre es más amable que la incertidumbre.

4. Dejar de tomar decisiones basadas únicamente en la intuición.

Durante muchos años confié mucho en mi experiencia.

Y sigue siendo valiosa.

Pero llegó un momento en el que la intuición ya no era suficiente.

Empecé a preguntarme cosas como:

  • ¿Qué producto realmente deja mayor utilidad?
  • ¿Qué colección fue más rentable?
  • ¿Cuánto representa cada línea de negocio?
  • ¿Estamos creciendo o solo vendiendo más?

Fue entonces cuando entendí que los números no estaban para complicarnos la vida.

Estaban para ayudarnos a tomar mejores decisiones.

5. Entender que ser líder no significa tener todas las respuestas.

Quizá esta ha sido la lección más importante.

Antes pensaba que una buena líder debía resolverlo todo.

Hoy creo algo completamente distinto.

Un buen líder hace preguntas.

Escucha.

Confía en su equipo.

Acepta que no siempre tendrá la mejor idea.

Y entiende que construir una empresa también significa construir personas

Lo que aprendí de todas estas decisiones

Si algo tienen en común estas cinco decisiones es que ninguna fue cómoda.

De hecho, todas me hicieron dudar.

Pero también me hicieron crecer.

Y creo que esa es una de las partes menos visibles de emprender.

No solo crece la empresa.

También crece la persona que la dirige.

🌸 De colega a colega

Si hoy estás enfrentando una decisión que llevas semanas posponiendo...

Quiero decirte algo que a mí me hubiera gustado escuchar.

Las decisiones difíciles rara vez se sienten correctas en el momento.

Muchas veces solo entendemos su importancia cuando miramos hacia atrás.

Así que no le tengas miedo a esas conversaciones, a esos cambios o a esos ajustes que sabes que tu negocio necesita.

Porque, en muchas ocasiones, el crecimiento de una empresa empieza con una decisión que nadie quiere tomar.

Y quizá esa decisión sea justamente la que hoy estás evitando.

 

¿Qué decisión te ha costado más tomar en tu negocio en los últimos 90 días?

Me encantaría leerte. Porque muchas veces, la experiencia de un florista puede convertirse en el aprendizaje de otro.

Con cariño,
Master Floral Academy 

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