Cuando hablamos de vender flores, muchas veces pensamos solo en el diseño del arreglo… pero hay algo que puede elevar (o devaluar) por completo tu trabajo: la forma en que lo presentas.
La presentación y el empaque no son solo detalles estéticos. Son una extensión de tu marca y una herramienta poderosa para comunicar el valor de lo que haces.
¿Por qué es tan importante el empaque?
Porque los clientes sí juzgan por la portada. Y en el mundo floral, la “portada” es lo primero que ven al recibir tu entrega:
– ¿Está bien envuelta?
– ¿Huele bien?
– ¿Se ve cuidado?
– ¿Se siente especial?
Todo eso influye en cómo perciben tu trabajo… y en cuánto están dispuestos a pagar por él.
El empaque como experiencia emocional
Cuando alguien compra flores, no compra solo flores. Compra una emoción: gratitud, amor, disculpas, celebración.
Tu empaque es parte de ese momento emocional. Es lo que hace que abrir la caja o recibir el ramo se sienta como un regalo (aunque se lo hayan comprado a sí mismos).
Un empaque cuidado comunica: esto fue hecho con intención.
Errores comunes
- Usar materiales genéricos o de baja calidad
- No cuidar los detalles (flores aplastadas, moño mal hecho, presentación apurada)
- No tener coherencia entre el estilo de los arreglos y el empaque
- Olvidar que la marca también se ve en el papel, la etiqueta y el mensaje
¿Cómo puedes mejorar tu presentación?
- Define una paleta de colores o estilo visual para tus empaques
- Invierte en detalles que sumen (una tarjeta con tu branding, moños de tela, stickers personalizados)
- Piensa siempre: ¿cómo quiero que se sienta quien lo reciba?
- ¡Y toma fotos! Una buena presentación también es contenido
En un mercado saturado, el empaque puede ser tu ventaja competitiva.
No subestimes el poder de los detalles: muchas veces, eso es lo que hace que alguien vuelva a comprarte.
¡Nos leemos la próxima semana!